El límite de la resaca

El límite de la resaca lo pongo yo”, pensaba mientras ingería litros de cerveza sin control. Las horas pasaban muy lentamente. Demasiado pronto para empezar esta vez. “Ponme otra, por favor”, dije en un idioma casi imperceptible. De ahora en adelante utilizaré la mímica. Será más ético que atacar a la pobre camarera con mi aliento fétido.

Abrazos, besos, gritos y voces desacompasadas con la música que retumbaba en el local. Cualquier excusa era buena para disfrutar de la noche.

Un lapsus mental en mitad de la nada me hizo escapar del caos un instante. Mientras tanto, sentía las miradas que analizaban cada uno de mis movimientos. Era inevitable volver a la realidad antes o después. Apuré para recordarla una vez más. Volví a hacer el gilipollas, ha vuelto a saber de mí…

Un golpe en la espalda casi me hace tirar el culo de cerveza que quedaba en el vaso. Todo seguía como lo dejé minutos antes.

Hoy intento repasar mentalmente y me doy cuenta de que no recuerdo nada. En un futuro quizás vuelvan a mi cabeza todas aquellas noches que creo haber disfrutado con la conciencia embriagada. O quizás mejor seguir así, soñándolas, ignorándolas,… Simplemente feliz.

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2 comentarios en “El límite de la resaca

  1. Eso qué coño quiere decir, ¿que yo siempre me meto? Puto partido, casi me da un infarto, y encima pa palmarla…
    Arriba el Madrí, que al menos no nos decepcionamos porque sabemos de antemano lo que hay.
    Por cierto, a todas las putillas que leen este blog: ¡¡¡¡¡COMEDME EL RABO!!!!!

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