Una noche cualquiera

Besos y abrazos, el ritual básico del reencuentro y la bienvenida. Copa, cerveza y “redbull”, por suerte, destinados a cuerpos diferentes. Las pipas y los quicos, perfectos para enmascarar las gilipolleces que salían de nuestras bocas: ¿por qué hay tías tan buenas con tíos tan feos? Seguro que se lo preguntas a alguna estrecha y te responde: porque no se hacen preguntas como ésta.

Era necesario un exorcismo. Vamos a nuestro antro preferido. ¡Qué coño pasa aquí! ¿Camareros nuevos? ¡No me jodas! ¿Cena de navidad? ¿A los gogos no los metes en plantilla? Mejor será que pidamos un par de copas… Por favor, recarga un poquito más. Los camareros habituales nos conocen y saben que si nos echan un poco más, terminaremos subiéndonos a la barra y algunos hasta quitándonos la ropa. ¿Crees que si dios quisiera que no nos emborracháramos, nos habría enseñado a destilar nuestra propia cerveza?

Entre el pseudo porno censurado, la mala música y alguna que otra chica caliente que no atinaba a más, la mejor opción era irse a dormir.

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2 comentarios en “Una noche cualquiera

  1. A dormir o a trabajar. Yo ya he tendío la colada, y como los 3 redbull y la cocacola hacen efecto y no tengo nada de sueño, me voy a hacer papeles, que falta me hace.
    Nas noxes, gente.

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