Concierto de Judas Priest (y otros)

Podría decir que ya me puedo morir tranquilo. He hecho una de esas cosas que se deben hacer antes de pasar a mejor vida (y no hablo de que te toque la lotería). El domingo viernes 15 de marzo de 2009, fecha que recordaré siempre, asistí al concierto de Testament, Megadeth y Judas Priest. Llegué sobre las 6 a la cubierta de Leganés y no pasaron ni 5 minutos cuando estaba rodeado de gente de la Cripta. Seguidamente llegó Yoe con una mala noticia: el pato suicida voló camino de Almaraz. No parecía posible que no estuviera con nosotros en tal evento. Hubo ansias asesinas hacia Andrés, el susodicho que lo lanzó por la ventanilla de Billy La Bala. En fin…

Las cervezas, como siempre, relajaron el ambiente y nos vinieron bien durante la espera. Sobre las 20:00 entramos en la cubierta y cogimos sitio. La mayoría se quedó abajo, con la tierra y el polvo y Natacha y yo nos subimos a las gradas, con tan mala suerte de que nos pusimos a lado de los únicos pesados y problemáticos de turno (cuando quisimos cambiarnos, era tarde).

Testament dio un concierto que sonó igual desde el inicio al final, llegándonos a preguntar si era una única canción que duraba una hora o es que no tenían más capacidad compositiva y estaban estancados entre berridos y acordes monótonos.

Con Megadeth ya empezó a cambiar la cosa. La calidad musical aumentaba por momentos. Parecía que su comportamiento en escena estaba bastante estudiado (por las triangulaciones casi perfectas que realizaban cuando querían alterar posiciones). Directos y efectivos. Me gustaron.

Mis palpitaciones cada vez se iban más de órbita según se acercaba el momento esperado: las luces se encendieron, una música ambiente sonaba como introducción (primer tema de su último álbum) y a los 2 minutos, los primeros acordes y la voz furiosa del gran calvo. Era lo más cercano a un orgasmo sin contacto físico. Sonaron más agresivos de lo que esperaba. Eché de menos algunas canciones y me sorprendió que cantaran algunas otras. Halford, como buen “frontman“, se mostró cercano, agradecido, cariñoso y juguetón con su público. Me recordaba a Ozzy Osbourne por lo patoso o movimientos poco esperados (gran momento cuando se pone a recorrer el escenario haciendo el avioncito). Voceé hasta desgañitarme, aplaudí hasta tener las manos coloradas y terminé con un sentimiento agridulce cuando se acabó (¿ya no más?).

El camino a Cáceres se me hizo largo pero José se portó muy bien y nos devolvió sanos y a salvo (un brindis por él). Un par de horas en la cama y vuelta a la realidad. Al menos, mi recuerdo está claro y las fotos y vídeos me harán recordarlo por si me golpeo la cabeza y lo olvido.

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2 comentarios en “Concierto de Judas Priest (y otros)

  1. Era domingo, no viernes.
    Me he quedado con ganas de ir, pero mi físico no está para no dormir un domingo, concierto y viaje incluidos, y levantarme a las siete el lunes para trabajar.

    ¿Habrá más ocasiones? Espero que sí. Y con mejor horario y fecha en el calendario.
    Se os echó de menos en Cáceres.

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