Nuevas tecnologías en la educación: ¿profes torpes o analfabetos digitales?

El título sólo pretende dejar claro por dónde irá la divagación desde el principio. Aunque algunos ya estarán pensando que será un escrito enteramente provocador y con aires punzantes, preferiría que se leyera u ojeara creyendo en que tan sólo pretende ser una crítica constructiva.

¿Por qué éste título? Trabajo en la universidad con nuevas tecnologías enfocadas al uso docente. Un alto porcentaje de mis horas laborables se diluyen entre caras de perplejidad y algunas risas de desesperación (sobre todo). La entrada del proceso de Bolonia y sus intenciones de dinamizar las formas de impartir las clases, da mucho peso al uso de las nuevas tecnologías. Pero ¿hasta qué punto están preparados los docentes para hacer uso de esas herramientas tan “nuevas”?

En el último congreso que estuve, donde había docentes y profesionales del sector de las nuevas tecnologías, comenté que en mi universidad nos encontrábamos con profes muy torpes y se hizo un estruendo en la sala. Hubo incluso gente que me reprochó que en la conversación se partía de la utilidad indiscutible de las nuevas tecnologías y que a lo mejor no eran tan útiles. Útiles o no, lo decidirá cada cual, pero lo que está claro es que son una realidad y hay que asumirlo y enfrentarse a ellas (pero no en sentido opuesto). Escuché también excusas como que yo nací en la época digital y por ello debía ser intrínsecamente más fácil para mí usarla que para otra persona nacida en la época no digital. Absurdo.

Otros docentes nos tildaban a los administradores de sistemas de personas demasiado estrictas, poco flexibles con sus peticiones y ausentes cuando hay problemas. ¿Qué hago si me cambian el programa que llevaba usando 15 años, si el ordenador no arranca, si al lápiz de la pizarra digital se le acaban las pilas? Posibles respuestas: aprender a usarlo; llamar al informático del centro y mientras viene usar el plan “b”; buscar o pedir unas pilas. Demasiadas quejas me parecían.

Hay gente que piensa que por haber estudiado informática sabes manejar todos los programas que se han hecho y los que se harán, que sabes arreglar microondas o hacer radiografías visuales de los ordenadores para hacer un diagnóstico certero en 3 segundos cuando hay problemas, que cuando decimos que no hacemos algo es por mera cabezonería o vaguedad. No es así. Para aprender a manejar programas, normalmente enredamos con ellos; para arreglar un microondas, llamamos a la tienda o lo abrimos si nos gusta trastear, si no, no; para arreglar ordenadores, el método prueba y error o hacemos uso de nuestra experiencia, como cualquier otro profesional; cuando decidimos no hacer algo es porque sabemos o intuímos (en el peor de los casos) qué pasará cuando lo hagamos (que normalmente será poner más pegas y pedir que se vuelva atrás, o que aparecerán problemas potenciales o más complejos de solucionar).

Y es que gran parte de los docentes que conozco además piensan que todo se lo tienen que enseñar, han olvidado en qué consiste la autoformación. Esa actitud ligada a la búsqueda de reconocimiento de todas y cada una de las cosas que hacen (ya que si no hay reconocimiento su interés decrece a ritmo vertiginoso), me lleva a pensar que algo está fallando. Obviamente, las instituciones y administraciones deberían facilitar y fomentar a los docentes el acceso a cursos de formación y recursos útiles. Pero la última palabra, el último paso debe caer de parte del docente. Cuando un docente tiene que impartir una clase, tiene que sacar tiempo de donde sea para prepararla lo mejor posible. Si la clase incluye nuevas tecnologías veo mucha tendencia al “eso no lo sé”, así que no utilizo. ¿Es justa esa actitud para el alumnado?

Personalmente creo que hay mucho miedo con este tema, quizá porque implica cambios que no queremos aceptar. Sería deseable un esfuerzo más (a parte de los que ya hacen y que es digno de valoración) por el bien de todos, al igual que las personas ligadas a las nuevas tecnologías, las instituciones y las administraciones, deberían ser apoyo y ayuda, con los medios oportunos, para esos docentes que quieren trabajar con las nuevas tecnologías.

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3 comentarios en “Nuevas tecnologías en la educación: ¿profes torpes o analfabetos digitales?

  1. Totalmente de acuerdo contigo, a mí me recuerda mucho al tema que antiguamente los hombres utilizaban para escaquearse de las tareas domésticas (aunquee todavía haberlos haylos), es que yo no sé ni freír un huevo, es que no sé plancharme una camisa… ¿Y tú crees que yo lo aprendí por arte de magia?

    Y que conste q no quiero meter cizaña, ok? Sólo que me lo has recordado. Besos 😛

  2. Tal vez sea sobre todo un problema de tiempo. Pretender que los docentes pasen de no utilizar nada (o muy poco) las nuevas tecnologías en el aula a que sea una herramienta habitual e imprescindible lleva su tiempo.
    Creo que se está queriendo implantar lo tecnológico demasiado rápido y sin tener en cuenta los “ritmos de aprendizaje” de la generalidad de los docentes.
    Todo se puede aprender. A unos les costará más que a otros y eso también es una realidad. Abandonarse a la excusa de “yo no sé” no nos vale, pero la propia admnistración educativa debería facilitarnos más la formación en este sentido, y no estoy hablando sólo de sacar cursos.
    Trabajo en un colegio bastante pequeño y nos está comiendo el papeleo. Sólo tenemos una figura de cargo directivo, el director, y algunas tareas administrativas recaen sobre el profesorado (enviar correo, recibirlo, redactar avisos…). Además, cada año en la Consejería inventan algo nuevo que hacer (Planes de Mejora) o nos recuerdan que hay que actualizar algún “documentito” (PCC, por ejemplo, puede ocupar entre 100 y 200 páginas). Y, por supuesto, debemos seguir dando clases y preparándolas (esto último que no se olvide). Así, nos vemos bastante ahogados y no podemos abarcar todo. Si a esto le añades el aprendizaje del uso de las NN.TT. que, por si no os habéis dado cuenta, varía de un día a otro y -por tanto- necestita de un continuo esfuerzo y reaprendizaje… ¿¡Dime tú cómo damos clase!?
    Las nuevas tecnologías son una herramienta más, seguramente muy útil, habrá que aprender a usarla, pero -sobre todo- habrá que seguir enseñando, que es nuestro trabajo.
    La administración… que dé soluciones a todo ello, sobre todo a la escasez de tiempo para abarcar todo lo que nos echa encima y que no tiene tanto que ver con la enseñanza ni el aprendizaje.

    Por cierto, si culaquier docente sabe utilizar el correo electrónico, también puede aprender a usar otros programas sencillos. Esa excusa del no sé no es muy válida.

    ¡Este tema dará mucho para comentar!

  3. Ayer comentábamos con unos amigos acerca de el uso escaso o nulo que se realiza de herramientas como Rayuela, en enseñanzas primarias y secundarias en nuestro entorno cercano.
    Cuando a los padres (tengo tres hijos) nos presentaron la herramienta me pareció que por fin podíamos tener una forma eficaz de comunicarnos con los profesores y colaborar en el proceso educativo de los chavales. La verdad es que la comunicación no existe. Las nuevas tecnologías son un recurso que consume tiempo y la mayoría de los profesores ( de nuestro entorno cercano al menoas) bien porque no tienen ni pajolera idea o bien por lo que implica en cuanto a registro de actividad e información que pudiera resultar incómoda en ciertas ocasiones, prefieren hacer caso omiso de las mismas. Es más. En el instituto de una de mis hijas han suspendido el uso de los ordenadores este año con la peregrina excusa de evitar el contagio de la gripe A… Todo ello, unido a los complejos que a la mayoría de los prfesores les crea sentirse auténticos analfabetos informáticos en relación a sus alumnos implica un callado rechazo y un desuso que creo que es muy peligroso, y explico el porqué de esta opinión:

    Cuando la informática inició su introducción en las grandes empresas ( bancos, constructoras, compañias de seguros, etc.) hace ahora unos veinte años, tuvieron en muchos casos que optar por jubilar anticipadamente a un alto porcentaje del personal para evitar una situación que amenazaba con colapsar sus negocios. Esta medida, drástica sin duda, se demostró carísima, pero altamente efectiva. Estoy convencido de que se debería repetir algo parecido en la enseñanza, pero claro, es inviable. Ya no estamos hablando de empresas privadas que comprendieron en su momento el “renovarse o morir” que implicaba el inminente desarrollo de las NNTT. Ahora tenemos el problema en estamentos con un porcentaje elevadísimo de funcionariado, cuya misión principal es la enseñanza eso es cierto, pero que debería adaptarse a los nuevos procesos de trabajo y utilizar las herramientas informáticas que tienen obligación de utilizar. Si no son capaces de hacerlo, o los responsables de la administración no consiguen que se lleven a cabo los programas de mejora que, en eso coincidimos casi todos, son tan imprescindibles en estos tiempos como lo fue en su momento la informatización de la banca, podemos asistir a una debacle administrativa añadida a los bajos resultados educativos en este pais. No podemos permitirnos perder este tren. Si no es posible introducir savia nueva en la enseñanza por la fuerte inercia del sistema, habrá que buscar soluciones alternativas. ¿Tal vez servicios de apoyo externos al profesorado que se encarguen de realizar la transición a los nuevos procesos de trabajo?

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