Superalimentos y la lista de la compra

Después de casi 3 meses viviendo en el nuevo piso, el imperativo que más retumbaba mi cabeza era la compra del mes. En estas fechas, este acto se puede convertir en toda una odisea debido a la actitud compulsiva de los clientes. Armados de la paciencia que me caracterizaba antaño y con la lista en el móvil (sí, carcas cabrones, el móvil) comenzó la excursión.

Curiosamente, según iban pasando los minutos, lo que más me tocaba las pelotas no eran los clientes despistados que bloqueaban los pasillos con sus carros como si el supermercado fuera suyo, ni los listos de turno que piensan que nadie se da cuenta de su actitud descarada. Lo que más me jodió es que perdí mucho tiempo en encontrar alimentos normales. Sí, lo que leéis.

Leche con calcio, mantequilla con omega-3 y múltiples ejemplos más. ¿Qué coño es esto? Me sentí como el señor Burns en el capítulo de los simpsons, intentando hacer la compra y acabando en el psiquiátrico.

Cuando una persona está sana, ¿necesita todos estos extras? Seguro que no. Lo peor de todo es que después te dicen: “si sabe igual, los beneficios…”. Que estoy sano, coño, sano sanote. Déjame que coma las guarradas que quiera.

Entiendo que en esta sociedad de hipocondríacos e ineptos en cuestiones alimenticias, estos alimentos tengan cabida en sus vidas, pero al paso que vamos, la gente un poco más centrada terminará desequilibrada.

Habrá quien diga que estos alimentos sirven para prevenir o cualquier otra cosa. A esos les diré que hay estudios que indican que el 80% de estos alimentos no tienen ninguna repercusión digna de mención en nuestra salud, pero ¡ojo!, sí en nuestro bolsillo.

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2 comentarios en “Superalimentos y la lista de la compra

    • Pero si acabas de salir de estar enfermo. Toma de todo. De todo lo que parezaca o, mejor, sea natural.
      Ahorra pa comprarte unas tierritas y poder cultivar tus propias verduras. Lo de la leche lo veo más jodido (¿vacas en tu terrenín?).

      De verdad, nos están jodiendo con tanta mierda, y después la gente se muere y no sabe de qué.
      Cada vez que adulteramos algo (para enriquecerlo o que sea mejor, dicen) lo estamos adulterando de veras y nos lo estamos cargando. Todo es mejor tal cual aparece en la naturaleza, y si necesitas vitaminas toma el alimento que las trae de siempre, no la leche o el batido o la mierda a que se lo hayan añadido en un laboratorio.
      El tema es jodido y peliagudo y parece no tener final, porque las modas también influyen.

      De viejito me compraré un terreno. El problema es que no creo que llegue a viejo con toda la mierda precocinada, congelada o repleta de estabilizantes (cancerígenos los más) y demás mierda que como.
      ¡Y si llego tendré la espalda como para coger le zacho!

      Mientras no le pongan calcio ni vitaminas extra a la cerveza, aguantaré el envite.

      Salud y muerte a lo prefabricado. Sí, a las tetas gordas de plástico también.

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