Crowdfunding: otra manera de creer en los proyectos

Con el café en una mano y twitter en la pantalla, he recordado un tweet que se envió durante el 2º networking del BellotaValley : Lola Flores inventó el crowdfunding cuando dijo “si cada español me da una peseta consigo pagar mi denuncia”.

Para mucha gente, la iniciativa del crowdfunding es totalmente desconocida aunque, en los tiempos que corren, está tomando cada vez más fuerza. Consiste básicamente en financiar un proyecto de forma colectiva por personas que están interesadas en el mismo. Podría compararse a las donaciones del siglo XXI, por si alguien no lo termina de entender. Está ligado a las comunidades online, redes sociales, micropagos,…

Los proyectos pueden ser de cualquier temática y no es necesario que sean muy costosos para tener que colaborar. Simplemente hazlo si te gusta o te apetece. No hay más.

Uno de los ejemplos más interesantes de nuestro país quizá sea El Cosmonauta, un largometraje de ciencia ficción producido con fondos obtenido mediante crowdfunding y por el uso de licencias de creative commons.

En mi tierra, tengo cerca otro proyecto muy interesante y curioso por su forma de ser. Se llama Deformología. Trata de un escritor que quiere dar a conocer su obra y te da todas las facilidades del mundo para ello. Él sólo te pide a cambio que le escribas unas líneas propias en su blog y te envía una copia en pdf del libro que te interese. Es genial, ¡no me digáis que no!
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La luz tras la persiana

Algo me inquieta…

A lo lejos veo una luz tras una persiana a una cuarta de cerrarse. Siempre está encendida. Da igual que sean las 2 de la tarde con un sol cegador que las 4 de la mañana con el cielo más oscuro. Una luz tenue que apenas alumbra el interior de la habitación.

Vi rara vez a alguien asomarse y también un gato haciendo de equilibrista por la ventana. Nada más. El gato no ha vuelto. El poco movimiento que hubo ha desaparecido. La luz sigue encendida y mi mirada permanece clavada cada mañana mientras apuro el café antes de irme a trabajar.

Han pasado ya casi 2 años así y nada ha cambiado. Ya me marcho de este lugar. Necesitaré otra ventana, con otra luz, con otra gente que aparezca más a menudo, que incluso algún día pueda saludar…

Heavy metal

Desde que mi amigo Dani, hace ya por lo menos 15 años, me pasó la cinta de vídeo The song remains the same de Led Zeppelin y desde que mi vecino me prestó unos viejos discos que no quería para nada (Mob Rules de Black Sabbath, Lovedrive de Scorpions, Volumen Brutal en versión inglesa de Barón Rojo, The wild, the willing and the innocent de UFO y alguno más recopilatorio) me convertí en un amante del rock y del heavy metal.

Empecé a comprar mis primeros cds con lo que ahorraba de la paga, por no decir que casi toda iba para música ya que el alcohol (ese gran desconocido entonces…) aún no rozaba mis labios ni empapaba mis entrañas. Comencé también a dejarme el pelo largo, no mucho, lo justo para moverlo airosamente al ritmo de los riffs infernales de guitarras y la batería e incluso me compré alguna camiseta negra. Voceaba, como muchos dirían, con los decibelios repartidos por el cuerpo y me dejaba llevar para sacar todo lo que guardaba dentro. Mi bello se erizaban de lo que disfrutaba escuchando la ensordecedora música.

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