Dark City (un mundo paralelo es posible)

En la vorágine en que vivimos, el camino recto viene marcado por la actuación de cada individuo como ente único y en la correcta colaboración entre nosotros. En nuestro interior se encuentra tan sólo la complejidad más inmensa, quizás sólo comparable a la del universo (tal vez somos un microcosmos de sensaciones y sentimientos que se ven desbordados diariamente por las interrelaciones con nuestros semejantes).

Sería una locura pensar que en nuestras manos no existe el poder de cambiar las cosas, al igual que sería una locura saberlo y actuar sin hacer uso del sentido común o de la irresponsabilidad. Todos los días estamos a prueba y eso no es excusa para dejar de luchar por uno mismo y por los demás. La vida es muy corta para vivirla y muy larga para reprocharse lo que no hemos querido vivir.

Por lo tanto, la única pregunta que cabe hacerse es: ¿tú qué vas a hacer?

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Cultura: realidad o ficción

En el capítulo Homerpalooza de Los Simpson, Homer se preguntaba por qué se seguía haciendo música si la perfección de la misma se había alcanzado en 1974, afirmando también que era un hecho demostrado científicamente.

Actualmente, bajo la perspectiva del “todo vale”, los magos de la publicidad realizan su trabajo cuidadosamente para que consumamos aquello que ponen frente a nuestros sentidos. Productos bien etiquetados que provoquen reacciones similares al perro de Pávlov, basándose previamente en estudios concienzudos subvencionados habitualmente por grandes empresas. Pocos se salvan. A veces me recuerda a la escena de la naranja mecánica en la que intentan rehabilitar al protagonista, amordazado a una silla mientras un médico (o científico) le pone colirio en los ojos para que no pierda detalle alguno de las imágenes que le pasan por una pantalla gigante (sensacional Kubrick).

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Change the world

Al final no he podido evitar escribir unas líneas. Hoy me levanté con ganas de trabajar, solucionar algunos problemillas que tengo bien acotados y que me han dado dolor de cabeza en las últimas semanas y que por fin pasarán a la historia (al menos eso espero). Después del café y los churros, me quitaron las ganas (y no, no fueron ni el café, ni los churros, ni el camarero, los responsables).

Si lo piensas, a nuestro alrededor hay personas que te desaniman día tras día, por su forma de actuar, de hablar o incluso de mirarte. De alguna u otra forma te infectan con su desánimo, su pasotismo y si quieres conservar tu integridad o tan sólo el buen estado con que te levantaste, tienes que armarte de paciencia, respirar hondo y seguir mirando hacia adelante.

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Olvidate de mí

Antes de haber visto Olvídate de mí, escribí lo siguiente. Después de verla, decidí compartirlo.

Te admiro porque sigues viva
aun con el paso de los años.

Sigues siendo una niña
clara en emociones, tímida e infantil.

Reluces en tus palabras, en tus gestos,
provocándome en mi más oculta añoranza.

Fui como tú hace tanto tiempo ya…

Y ahora que más te necesito,
soy yo el que camina en sentido opuesto.

Perdido, como la luna en la noche oscura,
queriendo reaparecer de entre las sombras.

Quizás deba aferrarme a lo que fui,
soñar que aún es posible, con o sin ti…