Relax en Granada (2ª parte)

27 de Noviembre de 2008

Nos levantamos entre un mar de resaca que decidimos matar con un buen desayuno en el bar “Minotauro”. Allí me di cuenta de que los andaluces, por lo general, son un poquito exagerados porque al pedirle las tostadas y preguntarle cómo eran de grandes, cuando llegaron a la mesa, mi cara se transformó en la de un tipo entre extrañado y cabreado: era la mitad de grande de lo que me había dado a enteder con la separación de sus manos (al menos el café hizo su trabajo y apacigüó mi ira).

Teníamos todo el día por delante. Con calma dimos una vuelta por los alrededores, la zona más externa del Albaicín, la cuesta de Gomérez para ver tiendas y por la zona del Realejo. Me sorprendió la actitud de la gente, tan cercana y amable, la figura de la estrella de David hecha con marros en el suelo de una calle empedrada muy estrecha y una cara de grandes ojos pintada en una fachada.

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Relax en Granada

26 de Noviembre de 2008

Salimos cerca de las 15:30 camino de Granada. A mí me tocaba comer por el camino un delicioso bocadillo de lomo con queso. A los 15 minutos de camino sentimos pasar por encima de un plástico y para asegurarnos de que no le había pasado nada al coche, decidimos salirnos de la autovía a la altura de Casas de Don Antonio, paramos en la zona del Cacique y para nuestra sorpresa, se había volado una pieza de la parte baja del motor. De todos modos, no era nada grave, por lo que retomamos la marcha y a mitad de camino, después de hacer la parada de rigor para evacuar y echar gasolina, me puse al volante.

Sobre las 21:00, después de haber dado unas cuantas vueltas de más por dejar que el sentido común sucumbiera al TomTom, llegamos a nuestro destino con mucho cuidado, tras pasar por una calle de metro y medio de ancha en el Albaicín. Habíamos alquilado un apartamento en el Carmen (vivienda típica con jardín y rodeada por muros altos) de San Juan. Nos recibió el dueño, un simpático maniático del silencio, alto, delgado y de pelo canoso y voz afable que rápidamente nos dio las llaves de nuestro alojamiento.

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