Song to the siren

Cuando cae la noche y la luna juega a esconderse en el cielo, la vigilia me arrastra hasta vidas pasadas, cabalgando junto a marinos en sus barcos, sumidos en la quietud del mar, iluminados únicamente por farolillos en vaivén constante, esperando un canto de sirena que nos despierte y nos empuje hasta sus brazos una vez más.

Noche de dragones

Hoy es noche de dragones. ¡Quién fuera un ser mitológico capaz de sobrevivir al tiempo! Tan admirado como odiado, es una mera cuestión de cultura (nunca he divagado sobre si sería la misma persona si hubiese nacido a miles de kilómetros de distancia…). Sólo quiero volar, escupir fuego y recogerme al anochecer en lo alto de las montañas, alejado de toda sospecha de vida, oteando el horizonte del que me hago dueño. Lanzarme en picado desde los cielos y planear a pocos metros del mar, casi besando a los delfines que aparezcan para saludarme.

Nunca he entendido al hombre, capaz de etiquetar negativamente cosas que no comprende. Somos nuestros peores demonios o simplemente demonios. Si al menos nos moviéramos más por instinto, podríamos excusarnos en nuestros errores, pero nos encanta vacilar sobre nuestra supuesta inteligencia superior. Seguimos siendo seres estúpidos con sueños como el de ser dragón por una noche.