La terna de oro en Tenerife (octava parte)

Día 28 de Agosto de 2008

Esta vez tocó despertar algo antes de lo habitual. Había que terminar de hacer las maletas, adecentar  en la medida de lo posible la casa del hermano de Jesús porque se nos terminaban las vacaciones. El cansancio hizo mella en todos pero sacamos fuerzas para tomar un desayuno despedida con Inés y Pelayo en Los Abrigos y hacer unas compras de última hora: quesitos y mojo picón.

Fuimos a toda leche por la autovía camino del aeropuerto para después encontrarnos los retrasos de turno que por desgracia nos venían muy mal ya que teníamos el billete de autobús comprado y por muy pronto que llegáramos, con la nueva hora de salida, sería difícil llegar a la hora.

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La terna de oro en Tenerife (séptima parte)

Día 27 de Agosto de 2008

La mañana no podía empezar sin el desayuno de turno, esta vez más fuerte de lo habitual porque teníamos que acabarnos casi todo lo que habíamos comprado para la estancia. Al rato, nos fuimos a la zona de Los Cristianos en busca de los pantalones de capoeira y seguidamente a la playa.

José hizo las delicias del respetable con sus payasadas: saltos en el agua, simulaciones de caída, bailes a lo fiebre de sábado noche, patadas y movimientos de capoeira,…

Por suerte, pudimos deleitarnos con más de un cuerpo lindo y con la presencia de dios en forma de culo perfecto (conté al menos un par que podrían ostentar el título divino). Tuvimos también sesión fotográfica con el modelo Israel que sintió cómo su vena más exhibicionista y coqueta afloraba.
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La terna de oro en Tenerife (sexta parte)

Día 26 de Agosto de 2008

La mañana comenzó de camino al ciber para que Isra añadiera una más de sus crónicas al blog y yo para echarle un ojo al correo del trabajo para asegurarme de que todo andaba bien y de paso enredar un poquito. Como era de esperar, a José lo dejamos durmiendo. Aprovechamos también para tomar unos cafés leche y leche aderezados con algo de charla seria.

Una vez llegó Jesús a casa, pusimos rumbo al norte, a Santa Cruz de Tenerife. Tocaba día de tiendas y aunque pareciese que lo normal sería ver aparatos electrónicos, nos centramos en el calzado. Principalmente recorrimos la calle Castillo llegando hasta la bonita Plaza Weyler, haciendo una obligada parada en la cabina telefónica desde la que Isra solía llamar a sus padres. Como habíamos quedado con Javier para comer, volvimos al parking de la Plaza de España, recientemente remodelada con su lago artificial, a por el coche y dirigirnos al Sauzal. Al famoso auditorio del señor Calatrava solo pudimos decirle adiós mientras nos alejábamos porque no nos dio tiempo para echarle un ojo más a fondo.

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La terna de oro en Tenerife (quinta parte)

Día 25 de Agosto de 2008

Los días empezaban a pesarnos después de un comienzo bastante agitado de fiestas y horas por dormir. Nos tomamos la mañana de compras por San Eugenio: perfume y tabaco sobre todo. A mí se me antojó algún aparato electrónico, pero no me terminaron de convencer y me fui con las manos vacías.

Isra pensó que estaría bien comer por Adeje y así de paso nos enseñaba lo mucho que había evolucionado la zona, dónde echaba los partiditos de baloncesto con los amigos y dónde se tomaba las cervecitas. En general, tenía buena presencia salvo algún que otro edificio modernista de mal gusto que revolvió las tripas de más de uno.

Después de dar varias vueltas con el coche por las obras, acabamos comiendo en la cervecería Polar todo tipo de raciones y varios litros de cerveza dorada. Pese a todo, no nos terminó de convencer y volvimos a nuestro bar por excelencia, Café y Pan, para disfrutar del barraquito y de paso esperar a Jesús.

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La terna de oro en Tenerife (cuarta parte)

Día 24 de Agosto de 2008

Eran las 7 am cuando llegamos al piso. Encendimos la televisión y nos acomodamos. Aunque estábamos cansados y algunos aún un poco ebrios después de muchas horas de fiesta y otras tantas sin dormir, sacamos fuerzas de alcoholemia para apoyar a la selección en la final “España-EEUU”. Debo reconocer que yo era el menos entusiasta pero mis compañeros me contagiaron y entre todos esperábamos expectantes el comienzo del partido. Los corazones se alteraban y los nervios no se disipaban en ningún momento. Nadie atendía a los batidos ni a la bollería de la mesa.

Comenzó el partido y entre subidas de tono, algo de mala leche ante ciertas situaciones y alguna cabezada de un servidor, el tiempo corría con un marcador bastante ajustado. Carlos, el hermano de Jesús, se unió en los últimos 15 minutos. Al final no hubo suerte y nos llevamos la plata (ver contra crónica aquí), quedándonos con un sentimiento agridulce, después de haber visto un espectáculo con mayúsculas por parte de nuestra selección y un resultado no acorde a lo merecido.

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