Por honor

Afilé el cuchillo sentado frente al espejo. Mi mirada estaba fija en mis propios ojos, desvanecidos en pensamientos forjados a través de los siglos. El tiempo parecía haberse detenido y el ruido de los coches, los gritos de la gente que se colaban por las ventanas quedaban en leves susurros para mi mente. Respiré hondo y me puse en pie. El pulso ya no me temblaba, estaba convencido. Dejé la carta apoyada en nuestro retrato, en un sobre blanco en el que sólo ponía su nombre. Até la cinta en mi frente y salí a caminar. Todos se apartaban de mi lado, con la mirada perpleja. Una voz a los lejos me susurraba que siguiera hacia delante, sin miedo, con la cabeza alta: “nunca más sentirás dolor, te acogeré una vez más en mi seno”.

Ahora en el mundo se escucha una vez más: “ahí va otro estúpido mártir que no supo cuestionar su fe”.

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A oscuras

¡Yo no la maté!”, juraba entre sollozos e incomprensión mientras alguien me gritaba tras una luz que apuntaba directa a mi cara.

Notaba mis manos atadas a mi espalda. El dolor en mis muñecas se hacía cada vez más intenso.

¡La encontré tendida en la bañera cuando llegué de trabajar! Ni siquiera la conocía. Follamos sin parar la noche anterior pero juro que se fue antes de irme a dormir.

¿Cómo entró entonces en tu casa? ¿Por qué tenía una copia de tus llaves? No nos vengas ahora con que la pusieron unos extraterrestres para inculparte. Esto no es una película de mierda de esas que os tragáis los adolescentes descerebrados como tú mientras metéis vuestras sucias manos bajo la falda de la golfa de turno.

No lo sé, lo juro, joder, ¡no lo sé!

¿Tomas drogas muchacho? ¿Estabas acaso borracho y perdiste el control? ¡Contesta cabrón!”. Una mano aterrizó desde el cielo en mi cara como un rayo en mitad de una tormenta.

Intenté ponerme en pie de la rabia, empujé con parte del cuerpo la mesa que había delante y cayó la lámpara al suelo y se apagó.

Ahora nadie verá nada, chaval…” Apenas unas carcajadas y sonido metálico como el de una cadenas chocando entre sí.

Desperté después de varias horas inconsciente, en mitad de un charco de sangre que me rodeaba. Un niño, en cuclillas y con un palito, estaba moviéndome la cabeza como si fuera un juguete. Cuando me vio abrir los ojos, paró, se levantó y se quedó observándome hasta que conseguí incorporarme. Extendió la mano y apuntó con el dedo en dirección a ninguna parte. Sólo quería desaparecer…

Accidente Spanair: libertad informativa VS morbo informativo

Siempre he defendido la libertad de expresión desde el respeto. De igual modo, siempre he creído necesario que haya libertad de información a través de los distintos medios. Pero lo que últimamente se está viendo, sobrepasa la seriedad y la ética para convertirse en algo similar a un circo ambulante arbitrado por personas sin criterio ni sentido común.

A raíz del lamentable accidente de avión de hace unas semanas, las cadenas televisivas y algunas revistas y periódicos de este país han dado muestras de haber perdido las formas. Informativos que alardeaban de ser los primeros en ofrecer la noticia, con los últimos datos, con las últimas imágenes, en supuesto directo…; revistas con imágenes únicas…; especiales con hipótesis de todo tipo…

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