Déjame entrar

Déjame entrar es una película que ha pasado sin pena ni gloria por los cines de España, en favor de la típica basura para todos los públicos (salvo alguna excepción posiblemente). No recuerdo dónde vi el tráiler pero cuando éste terminó, sabía que la vería en cuanto me hiciese de ella y que me gustaría. No me equivoqué.

Anoche, mientras cenaba un kebab mixto, la puse en la televisión y desde el primer minuto me mantuve atento. Se inicia con un chico de 12 años que sufre acoso en el colegio y la llegada de una extraña niña de su misma edad que se convierte en su vecina. A partir de este momento, la belleza visual unida al minimalismo y la sencillez de sus diálogos y su música, dan lugar a casi 2 horas de buen cine. Es el típico ejemplo de buen cine que no requiere de excesivos artificios para contar la historia en cuestión.

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Lentamente

Ella no me espera, está distraída mirando al infinito, ausente entre el aroma de la hierba mojada y la poca luz de la luna que sobresale entre los nubarrones.  La miro desde lejos, escondiéndome entre los arbustos, moviéndome lentamente entre los árboles, acechándola con los cinco sentidos.

Despreocupada se tumba y cierra los ojos. Cada vez estoy más cerca. Siento los dientes afilados y el corazón acelerarse… De un salto acabo encima de ella, con la mirada fija en su blanca piel, sujetándola con fuerza por las muñecas.

Ella me mira, sonríe y me susurra al oído: “te cacé”.

Jóvenes ocultos

Ayer noche pude disfrutar con un gin tonic de la película ochentera Jóvenes ocultos. No sé si es de culto pero desde luego es mítica de dicha época, con un jovencísimo Kiefer Sutherland en el papel de jefe de los vampiros matones y otras tantas caras conocidas como Corey Haim o Corey Feldman aportando el toque de humor tan tonto como gracioso y surrealista.

Una película de 1987 a la que no hay que exigirle mucho pero que tiene suficientes ingredientes para hacerte pasar un buen rato, sin necesidad de efectos especiales impresionantes, ni sonido 5.1, solamente aderezada con un guión curioso y unos actores atrayentes (o al menos que crecieron con algunos de nosotros tiempo atrás con las películas de sobremesa).

La banda sonora y la imagen de Jim Morrison en la caverna de los vampiros como uno de sus ídolos también merecen mención.

Para los que no lo sepan, hay una secuela sacada directamente en DVD durante el 2008. No hablan mal de ella, así que habrá que verla. Lo sorprendente es que algunos actores repiten y si no nos gusta, siempre podremos atravesarlos con unas buenas estacas de madera.