Hombres y mujeres

¿Están los hombres y las mujeres destinados a entenderse o es simplemente una imposición de la naturaleza basada en la necesidad de perpetuar la especie?

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Change the world

Al final no he podido evitar escribir unas líneas. Hoy me levanté con ganas de trabajar, solucionar algunos problemillas que tengo bien acotados y que me han dado dolor de cabeza en las últimas semanas y que por fin pasarán a la historia (al menos eso espero). Después del café y los churros, me quitaron las ganas (y no, no fueron ni el café, ni los churros, ni el camarero, los responsables).

Si lo piensas, a nuestro alrededor hay personas que te desaniman día tras día, por su forma de actuar, de hablar o incluso de mirarte. De alguna u otra forma te infectan con su desánimo, su pasotismo y si quieres conservar tu integridad o tan sólo el buen estado con que te levantaste, tienes que armarte de paciencia, respirar hondo y seguir mirando hacia adelante.

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Autoreciclaje

Creo que he empezado con buen pie el año. He dejado de lado lo que no quería conservar: un pequeño placer ahumado que nunca debió haber existido. Los dolores musculares vuelven como síntoma de que el ejercicio forma parte de mi vida de nuevo. Los libros (por desgracia no para el ocio) avistan en las largas tardes libres desperdiciadas para forjarme un futuro más estable, aunque sé que está muy difícil, no pierdo nada intentándolo. El carácter es el reto más complicado que tengo. No sé si es bueno ser tan claro. Al menos no me dedicaré a tener a todo el mundo contento porque en el fondo somos unos desgraciados que terminamos mirándonos únicamente nuestro ombligo. Nos lo merecemos. ¿O no?

Olvidate de mí

Antes de haber visto Olvídate de mí, escribí lo siguiente. Después de verla, decidí compartirlo.

Te admiro porque sigues viva
aun con el paso de los años.

Sigues siendo una niña
clara en emociones, tímida e infantil.

Reluces en tus palabras, en tus gestos,
provocándome en mi más oculta añoranza.

Fui como tú hace tanto tiempo ya…

Y ahora que más te necesito,
soy yo el que camina en sentido opuesto.

Perdido, como la luna en la noche oscura,
queriendo reaparecer de entre las sombras.

Quizás deba aferrarme a lo que fui,
soñar que aún es posible, con o sin ti…

Ojos de desconfianza

Mi viejo amigo. Veo el miedo en tu cara, tus ojos de desconfianza. Para ti soy tan sólo un joven lleno de odio al que dejaste en herencia un mundo de papel que se deshace lentamente. Piensas que cargaré contra ti para apaciguar mi ira.

Bien sabes que sólo intento sobrevivir. Crees que soy una hiena, intentando llevarme a la boca algún pedazo de carne a toda costa. En realidad, me incitan a ello todos los días. Hoy estoy calmado. Mañana cúbrete las espaldas: puedes ser mi siguiente víctima.